Mostrando entradas con la etiqueta Críticas de Arte. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Críticas de Arte. Mostrar todas las entradas

3/19/2019

EL ARTE DE NO TENER TALENTO. REVOLUCIÓN HAMPARTE. Nuevo libro de Antonio García Villarán 2019


Colección: 4You2
Número de páginas: 224

Grupo Planeta
Una revisión de los grandes maestros del arte desde un punto de vista irreverente y divertido, pero al mismo tiempo fascinante.
Con el estilo divertido, irreverente y siempre polémico propio de los vídeos de su canal de YouTube, Antonio García Villarán revisa en este libro los diferentes movimientos artísticos y la obra de los grandes maestros para poner en duda los cánones establecidos a la hora de valorar el arte.

Con el concepto Hamparte (creado por él mismo a partir de las palabras «hampa» y «arte») como hilo conductor, plantea desde un punto de vista crítico la validez de los criterios actuales para encumbrar a
autores españoles de la talla de Dalí, Miró o Chillida, e internacionales como Yoko Ono, Damien Hirst o Jeff Koons.

7/06/2016

NEOCOSTUMBRISMO SEVILLANO, por Antonio García Villarán. 6/6/2016

NEOCOSTUMBRISMO SEVILLANO


No somos pocos los que hemos sido educados en el costumbrismo más decimonónico recibiendo clases, magistrales a veces y huecas otras, en las escuelas de arte del Siglo XX. Y si hablamos de Sevilla, mi afirmación se acentúa. Tampoco puede decirse que le hayamos dado la espalda al Arte Contemporáneo, ya que también es cierto que hemos recibido una educación actualizada, que visitamos Ferias de Arte de ahora y que la red nos mantiene frescos como lechugas, disparándonos información actualizada cada segundo.
Personalmente, siempre he admirado a los clásicos, por más que en mi tierna adolescencia, y a causa de la rebeldía que lleva implícita esta edad en prácticamente todo ser humano, haya renegado de “lo viejo”, y ha sido con el tiempo cuando he empezado a valorar en mayor medida a pintores como Bacarisas, Ressendi, Alfonso Grosso, Gonzalo Bilbao, Villegas, Sánchez Perrier o Jiménez Aranda entre otros. Pintores que con mayor o menor acierto han sido catalogados dentro del costumbrismo sevillano, y que con una técnica en la que el dibujo era la base de su hacer creador y la temática cotidiana su hacer creativo, han contribuido a ilustrar la historia del arte en estas tierras de más de 40 grados a la sombra.

Es imposible olvidar que Sevilla ha sido la cuna de pintores locales pero internacionales como Velázquez, Murillo o Zurbarán, pero noto que corre aire fresco, nuevos tiempos en esta ciudad cuyo valor artístico han sido las reglas del aplaudido costumbrismo, que por una parte ha traído parabienes pero por otra ha contribuido a veces a su involucionismo.
Pero la información llega, los tiempos cambian, los artistas salen de su ciudad y miran más allá. Nos hemos alimentado con la savia de esta realidad, hemos asistido una y otra vez a la ceremonia de la Semana Santa, hemos entrado, salido y vuelto a entrar en la Catedral, hemos paseado, bailado y bebido rebujito en la Feria, hemos escuchado flamenco bueno y flamenco malo, hemos echado mil y una siestas y, en definitiva, no podemos negar que todo esto forma parte de nuestro ADN.

El hecho es que, desde hace unos años, estoy asistiendo a un escenario que reúne conciencias sin, aparentemente, habernos puesto de acuerdo. Muy al contrario de los conocidos y estudiados grupos que forman las vanguardias del pasado siglo como fueron el grupo “El Paso”, el llamado grupo de “Realismo Madrileño”, o el “Realismo Mágico Sevillano” entre otros. Encuentro nexos comunes en obras de artistas contemporáneos sevillanos que me han llamado poderosamente la atención, y que he decidido mostrarlas aquí bajo el nombre de “Neocostumbrismo Sevillano”. Dentro de este colectivo aparentemente inconexo englobo a pintores como Manuel León, Agustín Israel y a mí mismo (Antonio García Villarán), al mago del collage Iván Javier Marí y a la archivera y creadora audiovisual María Cañas. ¿Y qué es lo que nos une? Enumerémoslo:

1- COSTUMBRISMO SEVILLANO ACTUALIZADO: Hacemos uso de imágenes estrechamente ligadas a las costumbres de la ciudad de Sevilla. Usamos capirotes, trajes de chaqueta, toros y toreros, lunares y todo el universo simbólico que engloba nuestro día a día. Pero, a diferencia de nuestros antepasados costumbristas, nos liberamos de temáticas amables, borramos de nuestra mente la idea de ilustrar la época (para eso tenemos cámara en el móvil) y proponemos creaciones que son una nueva mirada hacia lo que está ocurriendo hoy. A veces crítica, ácida, humorística o simplemente actualizada, las obras que proponemos tienen en común la lírica contemporánea y el surrealismo que también está implícito en nuestro ADN sevillano, aunque muchos nos sintamos ciudadanos del mundo.

2- SIN COMPLEJOS: La libertad con la que usamos tanto la técnica, aprendida en escuelas clásicas como ha sido en algunos casos la Facultad de Bellas Artes de Sevilla, o utilizando nuevos medios, muy lejos de renegar de lo aprendido, lo usamos para hacer arte contemporáneo. Sí, contemporáneo. ¿Acaso no es arte contemporáneo todo lo que se hace hoy? ¿O sólo la manifestación artística con nuevos medios tiene el honor de llamarse contemporáneo?

3- CONCIENCIA COMÚN Y CRÍTICA SOCIAL: Ya sea por los agentes o estímulos externos que recibimos por vivir en este entorno o por nuestra actitud crítica frente a la sociedad actual, nuestras obras muestran imágenes poco habituales generadas con, querámoslo o no, cierta crítica social, o cierta mirada distinta y distante sobre las propias costumbres de la ciudad. No sé si sería correcto llamarnos “costumbristas acostumbristas”, ya que nuestras obras, aun bebiendo de la tradición, no dejan de ser un híbrido donde ciertos pensamientos y conciencias actuales se muestran de manera clara.

4- INDIVIDUALISMO COMÚN: Creo que estoy en lo cierto si digo que todos nos conocemos, pero que no tenemos una relación estrecha entre nosotros. Nos miramos desde la distancia, pero no somos un grupo de amigos que nos hemos puesto de acuerdo con un manifiesto común y esas cosas que hacían los viejos artistas del siglo XX para dar voz y fuerza a un movimiento. Esto ha surgido de manera natural, como surgen las cosas importantes, y seguro que son muchos y muchas los que comparten esta forma de hacer arte. En este breve escrito nombro a los que tengo más cerca, a los que sigo y respeto y en los que, de alguna forma, me veo reflejado.

La obra de Manuel León en la que abundan las venus de carne y hueso, los capirotes que se funden con los rostros de los portadores convirtiéndolos en seres híbridos, casi extraterrestres; la mirada pop de Agustín Barrera, donde los verdaderos protagonistas de sus obras son los zapatos de tacón, la simbología de los lunares y las togas, los superhéroes de cómic con capirote; mis alegorías de Andalucía, en cuyos lienzos habitan esqueletos con trajes de flamenca y trajes de chaqueta que parecen segundas pieles, cirios como falos y sandías como mundos; los collages de Iván Javier Marí, que nos devuelven la imagen de los santos de un modo distinto, con humor e ironía, sin dejar de lado la reflexión profunda sobre quienes somos; y los fotomontajes, collages, y piezas de videoguerrilla y videomaquia de María Cañas, cuya crítica social y humor conforman un discurso filosófico serio de nuestra realidad que no dejan de asombrarnos.


Antonio García Villarán, 6/6/2016, Sevilla 


 ”Juicio de interés variable”, pintura de Manuel León.


 “Big Power”, pintura de Agustín Israel Barrera.

 “Semana Santa”, pintura de Antonio García Villarán.


"Dolor", collage A3 de Iván Javier Marí.

“Sé villana. La Sevilla del diablo”, video de María Cañas, 2013.

11/17/2015

Los Ismo-Ismos. Las nuevas corrientes artísticas del siglo XXI. Artículo de Antonio García Villarán para El Club Express.


Un inmenso placer estético y espiritual es experimentado por mí cuando visito alguna de estas exposiciones con obras originales de los artistas que tanto me gustan y de los que tanto he aprendido. Ver un trozo de papel dibujado por Egon Schiele enmarcado con paspartú de un blanco roto, con cristal mate y marco dorado, iluminado con luz tenue -para no dañarlo- en una sala en la que nadie tose por no molestar y anda despacio para hacer como que entiende perfectamente la profundidad de cada trazo, lo profundo que hay en el gesto del artista al posar su lápiz de grafito en el papel, es simplemente maravilloso.
A veces me pregunto por qué he viajado tanto a la capital para ver esos trozos de papel que antes no despertaban en mí más que indiferencia. Van Gogh, por ejemplo. Es cierto que fue amor a primera vista, pero el éxtasis… ¿De dónde viene esa sensación que experimenté al ver por vez primera una de sus obras originales? Eso suponiendo que fuese una obra original, y no una copia. ¿Quién pone la mano en el fuego para asegurar que ese cuadrito pintado al óleo que está colgado con tantas medidas de seguridad en el museo de turno está realmente pintado por la mano de Vincent? De todas formas la fe mueve patrañas, y la emoción se mueve por estos parámetros. Mareos, visión borrosa, calores, ahogamiento y no sé qué más experimenté al ver aquel trozo de tela por vez primera. Pero ¿Por qué? Muy sencillo. Me comieron el coco, señores y señoras. Me machacaron. Me convencieron. Fijaron a fuego la idea de que esa pieza, cualquiera de ellas, era poco más que algo inexplicable, un objeto muy valioso y único, un tesoro. ¿Los cómplices y artífices? Están en todas partes; en la Universidad, en el Instituto, en el Colegio, en las Editoriales, en los anuncios publicitarios y hasta en la sopa, en la de letras, claro.
Esto ha provocado el terror más terrorífico. El hacernos amar los Ismos ha creado un tsunami imparable de imitadores con buenas intenciones que han dado como resultado estos sucedáneos. Desde mi humilde posición me dispongo, con ánimo de servir a “Papá Arte”, a servir de crisol para aclarar la complejidad de sus significados:
El Catetismo: Dícese de las obras que quieren ser y no pueden. Cuadros pintados generalmente con la técnica del óleo sobre lienzo, de formato estándar, con colores poco mezclados, fallos de perspectiva y sin ningún tipo de profundidad, queriendo ser todo lo contrario. No confundir con obras de arte Naif, diferenciadas de las obrascatetístas por ser las primeras completamente intencionadas. Los temas representados suelen ser revisiones de obras del renacimiento con objetos del siglo XX y XXI, esto es, bodegones con botellas de vino vacías, paños bordados de macramé y fruta del tiempo.
El Retratismo: Como su propio nombre indica se trata de realizar copias de fotografías borrosas o poco definidas, generalmente con escaso parecido hacia la persona que representan, y realizadas a pastel o al óleo con la técnica de la ampliación por cuadrícula o el calco. Es importante usar fotografías en mal estado y de pequeño tamaño, convirtiéndose en misión imposible percibir los rasgos, la luz, el contraste y, como consecuencia, conseguir el parecido. Este tipo de obra se caracteriza por la idealización de la persona representada usando rasgos de hada, Barbie o Ken o tramas de difuminado como si de una media puesta en el objetivo de la cámara se tratase.
El Abstraccionismo: No confundir con el Arte Abstracto, el abstraccionismo se basa en la representación de la absoluta nada sin ningún sentido aparente. También es llamado el manchurronísmo o el mamarrachísmo, a causa de sus cualidades inocuas y vacías. Cualquiera que quiera ser pintor o pintora en el siglo XXI puede practicar el Abstraccionísmo sin temor a errar. Sólo tiene que manchar un cartón o lienzo con colores puros, pocos trazos y manteniendo la mente en blanco. Cualquier intento de dotar de contenido a una de estas obras la estropearía por completo.
Minimismo: Dícese del arte de hacer lo mínimo y de usar mucho el color blanco. Se trata de la corriente más extrema del llamado Minimalísmo, aplicado a la obra de Arte de hoy. En lo que concierne a la escultura es imprescindible utilizar objetos no producidos por el propio artista y, al ser posible, tampoco manipulados por él. Su obra consistirá en colocarlos en un espacio blanco y diáfano para que la poesía del entorno actúe como altavoz de lo mucho que el objeto tiene que decirnos sobre lo divino y lo humano. Si lo pintas de blanco, mejor.
Son muchos más los Ismo-Ismos que nos rodean, pero ya esta bien.

11/01/2015

¿Quién fue Manuel Álvarez Fijo?

Gracias a Borjus M., he podido reencontrarme con mi Maestro, Manuel Álvarez Fijo. Esta ilustración realizada por Borjus forma parte de una magnífica exposición de Ilustres Sevillanos que se encuentra en el Centro Cultural Santa Clara. El texto que la acompaña es un fragmento del que he escrito exclusivamente para Garabattagge Ilustra.




Manuel Álvarez Fijo.
Maestro de maestros, improvisó cada uno de sus días, y enseñó algo más que Arte a aquellos que tuvieron la suerte de encontrarse en su camino. Inolvidable, imprescindible, insuperable. De aspecto contrario al puesto que ocupaba, lucía coleta de un blanco místico, gafas que escondían una mirada profunda y casi siempre sostenía un cigarrillo en sus manos, estuviese donde estuviese. Amante de las buenas costumbres, del buen vestir, de la buena educación y del buen vino, trataba a todo aquel que se le acercaba con sumo respeto y sabía sacar lo mejor de cada uno con sus consejos. Enamoradizo en todos los sentidos, encontraba la belleza tanto en el rostro de una dama como en crepitar de una rama a la caída del otoño.
Fue todo un ejemplo de Maestro de Artes Plásticas y artista multidisciplinar, pensador y hacedor. Desde su clase de 3º de Dibujo del Natural en la Facultad de Bellas Artes de Sevilla, sembró en muchos de sus alumnos la semilla de la creatividad y la curiosidad por el dibujo en particular, y las diferentes disciplinas artísticas en general. Lector incansable, también escribía a menudo, pero no se preocupaba en publicar sus obras. Poco podemos encontrar editado e impreso de sus palabras, pero me consta que tenía muchos papeles sueltos, muchas hojas de libreta y folios en cajones en los cuales podría esbozarse el germen de sus teorías. Filósofo, mago, Quijote. Manuel Álvarez Fijo luchaba contra los mediocres gigantes que sustentan los diferentes mundos del Arte y la enseñanza, desde dentro del sistema y desde su particular visión del mundo de las ideas.
El corazón le falló el día 22 de julio de 2010, unas horas después de que se desplomara en una farmacia de su barrio, mientras hablaba con el farmacéutico para pedirle algún medicamento para el dolor que tenía en el costado.
Se fue con 72 años, lleno de nuevos proyectos. Todos los que tuvimos la suerte de conocerlo pensábamos que la muerte nunca lograría engañar a un ser tan excepcional con él.


Antonio García Villarán, 16/10/2015

10/11/2015

"La muerte no es importante, lo jodido es la agonía". In memoriam a Manuel Maciá Martínez.


Hoy está nublado. Supongo que en Elche las nubes serán más grises que aquí. Hoy le damos el último adiós a Manuel Maciá, aunque sea un adiós sin despedida. Yo al menos no me despediré. Desde que me enteré de la noticia he estado intentándome explicar cómo ha podido ocurrir. ¿Qué broma es esta de la muerte? Con tan solo 61 años y más ansia de vida que un adolescente, se nos ha ido. Maldito corazón. Maldito infarto. Pero tú nos has dejado mucho. Reviso tus vídeos, tus fotos y todo lo que nos regalaste y esbozo la sonrisa del ciervo, esa de la que tanto hablamos y que es una de esas piezas extrañas en forma de libro que nos legaste a los más afortunados. Hoy llora Aurelie sin cuerpo, automatizada y peluda. Hoy te vas como se fue el protagonista de MANIFESTO, haciendo del final de esta pieza una metáfora de lo que ocurre. Hoy todo sigue fluyendo, como tu querías. Hoy todo es baladí.





DESPEDIDA.
Se ha ido de la misma forma en la que hacía cualquiera de sus acciones, sin avisar, sin pedir permiso, sin despedirse. Siempre envidié y admiré la naturalidad y libertad de Maciá (a mí me gustaba llamarlo Maciá), y sabía que un día cualquiera acabaría dejándonos. La noticia me la ha dado nuestra gran amiga Nati, que sé que estará pasándolo tan mal como todos los que lo queríamos. Pero no creo que a él le gustase que ninguno de sus amigos estuviésemos tristes. Siempre tenía una broma dadaísta para hacernos reír y pensar al mismo tiempo.




LA LÓGICA BORROSA.
Conocí a a Maciá en Punta Umbría, en el encuentro de Editoriales Independientes EDITA, y desde que vi el vídeo que presentaba en el Teatro del Mar y hablamos, no hemos dejado de hacer, pensar e inventarnos cosas juntos. Muchos proyectos eran imposibles de realizar, y otros se han quedado a medias. Recuerdo un verano más que caluroso en el que Javier Gato nos ayudaba con las correcciones de “La Lógica Borrosa”, proyecto que nunca vio la luz, pero que seguíamos trabando conjunta e individualmente. Queríamos con este libro cambiar la manera que tienen los profesores de enseñar a dibujar, uniendo teorías de todos los tiempos y derrumbando mitos anclados en las academias que hoy carecen de sentido. Quizás decida, allá donde esté, inspirarme y darme fuerzas para terminarlos. El y yo sabemos que la magia existe.
Se ha ido una de las personas más creativas que conozco, y es muy triste. Pero por otro lado, como decía Epicuro, su aroma se quedará en cada uno de los que lo queríamos. Prometo escribir más sobre Manuel Maciá. Su memoria no se perderá. Ahora prefiero el silencio.





LA PIZARRA.
Miro a mi alrededor y veo objetos que me regaló Maciá y que son puras lecciones de vida. No es que antes no lo viese, pero ahora parecen cobrar vida, una vida que ya tenían, pero que brilla con más fuerza. En una de sus visitas a Sevilla para trabajar en nuestro proyecto de Lógica Borrosa, me regaló una pequeña pizarra. Estábamos discutiendo sobre lo efímero del dibujo y su aplicación en los ejercicios de aprendizaje. Entonces sacó una pequeña pizarra algo mayor que un A4, y practicamos la idea de perder el miedo ante un dibujo que se borraría inmediatamente para no dejar huella. Esto permitiría a los hacedores aprender continuamente y tener experiencias lejos de críticas y valoraciones sin sustancia. ¿Acaso no opina todo el mundo sobre arte sin tener un mínimo de conocimiento en la materia? Pues nos ahorraríamos esto. Pero esa pizarra, que sigue colgada en el pasillo de la casa, es un símbolo de la filosofía de Manuel Maciá. Él realizaba cualquier acción sin importarle ni el tiempo, ni el “qué dirán” ni el dinero que iba a ganar o perder, casi siempre perder. Pero su compromiso con su obra y con el arte estaba por encima de todas las cosas. Cada vídeo, cada dibujo, cada performance parecía ser la más importante. Recuerdo aquella vez que lo invitamos a Perfopoesía en 2009 y realizó la pieza titulada “M.A.E. Suite para dos armarios y tenor líquido”. Para llevarla a cabo se trajo tres armarios blancos, cámaras de vídeo, pantalla de proyección y mil cosas más en una furgoneta desde Elche, y eso que sólo iba a estar 10 o 15 minutos en el escenario de “El Perro Andaluz”. Lo preparó todo concienzudamente y con la ayuda de sus dos Irenes (madre e hija) y de su inseparable José María llevaron a cabo la obra. Fue todo un éxito y ya nadie volvió a olvidarse de él. Todos los años la gente me preguntaba por Maciá, cuándo venía, qué iba a hacer.



TUS AMIGOS.
Querido Manuel Maciá, te hubiese encantado ver la cantidad de gente que te quería y te quiere. Siempre estabas dando lo mejor de ti, regalándonos tu humor sabio y tus ideas. Tu sabías elegir. Tu te acercabas a las personas de luz, tus semejantes, y todos te respetábamos, te admirábamos y te queríamos. Sabíamos que detrás de tu socarrona mirada y tu humilde hacer estaba el Maestro que nos descubría, como sólo tu sabes hacer, todo un universo nuevo de experimentación y arte. Me alegra mucho ver toda la gente que se acuerda de ti y escribe sobre sus recuerdos, que son también los tuyos. Seguro que te llegan sus palabras. Tenías una cualidad muy importante, y es la de hacer que se sintiera único todo aquel que compartía contigo un momento. Ahora veo que éramos muchos, somos muchos los que mantendremos tu memoria y tu obra viva. Recuerdo en estos momentos a Irene grabándonos en la Alemada de Hércules, en Perfopoesía el año que invitamos Leopoldo María Panero, y me dabas unas indicaciones para realizar lo que acabó siendo "Planocontraplano". Uno de los muchos regalos que me diste. Una de la muchas lecciones. 
Gracias Maciá.
Gracias Maestro.




...
1.- Una vez puestos ¿qué más da ocho que ochenta?. La muerte no es importante, lo jodido es la agonía.
2.- No sé, visto así... ¿Sufriré mucho?
1.- Una vez muerto le dará a usted todo igual.

("La sonrisa del ciervo" de Manuel Maciá. Editorial Noches de Alicia)

9/23/2014

La farsa de Antonio López. El Club Express, por Antonio García Villarán.


Querido Dome, (perdona que no te llame Domenico Theotocopoulos “El Greco”, que es muy largo y se me traba la lengua al pronunciarlo); seguro que, como yo, estarás extrañado de la noticia que acaba de saltar a los medios de comunicación. Parece ser que el ilustre pintor español Antonio López, después de 20 años, no acaba de terminar el retrato de la Familia Real encargado por Patrimonio Nacional. ¿Patrimonio Nacional? ¿Qué significa esto? ¿Que la obra pertenece a todos los españoles?

Desde que Víctor Erice, robándole vilmente el proyecto a Luis Eduardo Aute (revisen hemerotecas), decidiese junto al pintor Antonio López convertir un proyecto para televisión en una interminablemente tediosa película que a mí me gusta llamar Una lección de cómo no se debe pintar, se han sucedido premios y distinciones hacia este artista. El rey de la fotocopia recibió el premio Príncipe de Asturias, además del Premio Velázquez 2006 también dado por el Principe, ahora Rey de España. ¿No se han preguntado ustedes, querido público, qué significa tanto premio a esta estética y manera de hacer arte? Yo se lo cuento. Una vez más nos toman por tontos. Una vez más nos quieren mantener la boca cerrada alabando algo que no tiene sentido plástico, ni mucho menos calidad artística, con el argumento de “cuanto se parecen, igual que la foto”. ¿Acaso el arte no es emoción? ¿Donde está el desgarro, la sutileza, la caricia o la pasión de las pinceladas de Antonio López? Tú lo sabes bien, Dome, que aunque te encarguen realizar la imagen de algo tan lúgubre como es El Entierro del Conde Orgaz, supiste impregnar de vida cada una de tus pinceladas, al igual que lo hiciste con la mirada de tantos santos que parecían estar salpicados de luz divina con tan solo un golpe blanco y luminoso de tu pincel.

Llaman a Antonio López “El Maestro Español del Realismo”. Pero, ¿qué es el realismo? ¿Acaso la imagen fotográfica de una calle de la capital? ¿O la impronta de un membrillo? No haremos metáforas con esta figura, por mucho que me tienten las teclas, el membrillo y Antonio… Cuanta ternura. Yo encuentro más realidad en un retrato de Saura, o en una acuarela de Zobel. Y no es verdad lo que asegura López cuando dice que “una obra nunca se acaba, sino que se llega al límite de las propias posibilidades”. Lo que ocurre es que hay que saber parar. Hay que intuir cuando no se ha de tocar más el cuadro, y esto es de primero de Bellas Artes. ¿O acaso tiene Sorolla que terminar sus niños en la playa? ¿O Goya sus pinturas negras? ¿No crees que si lo tocasen más lo estropearían? Pues eso mismo digo yo.

 Y aunque su obra Madrid desde Torres Blancas alcanzó en una subasta de Christie’s de Londres el precio de 1.918.000€, la mayor cantidad pagada hasta ese momento por una obra de un artista español vivo, no es sinónimo de que fuese de buena calidad. Ni ese ni tantos otros cuadros suyos. El mercado del arte es una cosa y el Arte es otra muy distinta. ¿Acaso duda alguien de la calidad de un cuadro de Van Gogh? ¿O de la obra El mar de hielo de Friedrich? Hay fuentes que aseguran que el loco del pelo rojo no vendió ninguna de sus obras en vida, y Caspar David tampoco consiguió que ningún coleccionista ni amante del arte le diese un centavo por esa magistral sinfonía de hielo.
En otras impagables declaraciones de Antonio López, con las que pretende dar más valor aún a su cuadro, nos dice que “en este caso del retrato de la Familia Real ha sido extrema la tardanza, pero no me va a importar. Yo trabajo así. ¿Quién ha pintado una Familia Real? Es como escribir Guerra y paz. El sentido de este retrato es conseguir un buen trabajo y es muy difícil hacerlo”. Como si el tiempo justificase la calidad. Prueben a poner a pintar durante 20 años a un chimpancé un retrato de la familia real, día tras día. ¡Se ha llevado 20 años pintándolo! ¡Es extraordinario! Deberían decir los medios. Aunque no creo que esto ocurra.

Estimado Dome, lo que pasa es que tú sí que sabías pintar. Y te diré más, aún soportando la temática del tiempo en el que tocó vivir y por mucho que hayan intentado silenciarte durante siglos, tú entendías que un gesto era algo más que la representación formal de un rostro, que una composición de personajes en un cuadro era algo más que colocar sin ritmo ni concierto a 5 personas de pie mirando al frente; que algo tiene que ocurrirte dentro cuando ves un cuadro para llamarlo obra de arte. Y no me tiembla el pulso al decir que este señor es una farsa. Un equilibrista aferrado a la baranda del poder clasicista que vive como dios y se ríe, como lo hace en el cuadro de Velázquez El bufón Calabacillas, mientras muchos artistas de verdad siguen trabajando con pasión en su obra.

Fuente: El Club Express

5/01/2014

Dibujo: ¿Lógica o Acción?: Antonio García Villarán por Mariló Zambrana Vega. I Jornadas Internacionales Dibujos, artistas y creatividad. Facultad de Artes. Universidad de Chile.



Dibujo: ¿Lógica o Acción?: Antonio García Villarán por Mariló Zambrana Vega.
I Jornadas Internacionales Dibujos, artistas y creatividad.
Facultad de Artes. Universidad de Chile.

Departameno de Pintura, Facultad de Bellas Artes de Sevilla.
Música: Shostakovich, 3 Violin Duets.
Grupo de investigación: HUM 467, materiales y técnicas artísticas.
Cámara y montaje: Cristina Aguado González.
Alicia Palacios Ferri.
Colaboración: Manuel Maciá.

Mayo 2014.

4/11/2014

Cartel de la Feria del Libro de Sevilla 2014 realizado por Antonio García Villarán

Este cartel de la Feria del Libro de Sevilla 2014 quiere ser un claro homenaje al lector y a la poesía. Tres personajes caminan en diferentes direcciones mientras leen atentamente un libro. Están dibujados a tinta sobre un collage de diferentes tipos de papeles en distintos estados; arrugados, lisos, ondulados. Esta diversidad dentro del mismo material nos lleva a la reflexión sobre las diferentes formas que adoptan los libros y los múltiples estilos que se dan al escribir. Incluso podríamos hablar de las muchas interpretaciones que tiene un mismo texto.
Haciendo un guiño al último fotograma de la conocida película “Fahrenheit 451”, basada en la novela publicada en 1953 por el escritor estadounidense Ray Bradbury, donde se observa caer la nieve mientras las personas-libro realizan su poética transformación conceptual, esta imagen nos muestra una recreación trazada de esta idea. En un primer plano encontramos a una joven que, tan sólo dibujada con algunas líneas moduladas y firmes, se encuentra ensimismada en el texto que tiene ante sus ojos. El dibujo de esta primera figura está abierto e incompleto, potenciando así su calidad gráfica que nos lleva hacia la tipografía y la caligrafía oriental. Igualmente, y generando así un espacio tridimensional dentro del plano bidimensional del cartel, están una figura masculina y una segunda femenina en tercer término. Volvemos a encontrarnos con pinceladas sueltas que nos recuerdan a figuras humanas, que permiten la interpretación de las mismas por parte del observador. ¿Quiénes son estos individuos? ¿Qué personalidad tienen? ¿Por qué están ahí? No se encuentran en ninguna ciudad. No están en el campo. Tampoco en el interior de una habitación. Podríamos decir que forman parte del collage de papel en el que están dibujados. Cada uno con sus colores, con su personalidad, que deja el realismo de representación para transformarse en puro dibujo, en una imagen nueva de la realidad tangible. Así entiendo igualmente la poesía que encierra este cartel. Un impulso de líneas curvas que, con pocos trazos genera todo un universo y un espacio de infinitos significados.

3/11/2014

Leopoldo María Panero muerto. Un cráneo sin dientes sonríe. Antonio García Villarán para El Club Express. Buenas tardes.

BUENAS TARDES por Antonio García Villarán 
Llevaba 65 años muriéndose, pero esta vez ha sido verdad. Leopoldo María Panero, el poeta incómodo, el genio de los niños muertos, la sombra alargada de cada uno de nosotros, descansa. Estoy seguro que ha abandonado ese cuerpo que tanto castigó para convertirse, como apuntaba Epicuro, en una suerte de perfume para poder flotar entre las gentes y dejar un poco de sí en cada una. Así es la muerte. Pero escucho un cráneo sin dientes que sonríe con voz de rata. Ji, ji ji. Y todo tiembla.
Leopoldo María Panero es una lapa. Nunca nos dejará, porque la muerte para él no era nada. La estuvo abrazando tanto que se confundió con ella, y ahora no sabemos si la muerte es Panero o Panero la muerte. Mientras, Carnaby Street engulle a Mary PoppinsOrlando se emborracha con Goya y el Hombre Amarillo, que es él mismo, asesina al patito feo.
Pasaron muchas cosas mientras el llamado “poeta maldito” habitó esta tierra, pero todo es nada. Fue engañado una y otra vez por Félix Caballero, como ya apunté en un escrito cuando lo conocí, pero también fue querido y admirado por poetas que soportaban sus caprichos con tal de tenerlo cerca. De su paso por Perfopoesía aprendí mucho. 4 días con Panero, que se dice pronto, y todo un mundo de humo y pastillas. Ahora todo parece en calma, pero el alma del que se supo jardín de gusanos está deseando jugar con cabezas humanas.
El tiempo pone a cada uno en su sitio, dicen, pero ¿qué lugar ocupa Panero? El hombre que habitaba el suplicio no necesita sitio donde quedarse. Vivió orinando sobre las orejas de los que no querían oírlo. Intentó acabar con la empresa americana coca-cola bebiéndosela él solo, Nietzche estaría orgulloso. Y nos escupió, ya lo creo. Nos escupió en ambos ojos y vimos la luz. Su veneno nos sanó. Nada de tratamientos experimentales. Nada de cremas anticatástrofes. Nada de chicles mentolados. Su aliento de nubes negras arrastró las miopías de la sombra para hacernos calibrar nuestra propia existencia.
Retrato del poeta por Antonio García Villarán
Retrato del poeta por Antonio García Villarán
Pero fue generoso. Él y sus editores. Y ahora su rastro, que alimentó a jóvenes y viejos, a sapos y ciervos, lo veo en algunos de los poetas que me rodean. Siempre pensé que uno de sus principales herederos sería Javier Gato. Recuerdo el momento en el que Panero lo conoció en la Alameda de Sevilla. Más que conocer yo diría que lo reconoció. Y no es que ambos tengan lazos de sangre, o acaso hubiesen vivido muchas historias juntos, pero la magia que hace que dos personas se sientan cerca sin haberse visto antes se dio en ese momento. No hay más que leer 72 demonios para darse cuenta. O algunos de los poemas de Diario de un gato nocturno. El germen de la espina seguirá vivo. Y si no me creen que le pregunten aCarlos Ann, a Bunbury, a José María Ponce y a Bruno Galindo, que tan acertadamente nos regalaron una selección de su obra en el disco-libro que lleva sunombre. Que le pregunten qué hay del poeta que amaba la nada a Fernando Bazán, al desaparecido MC Niño Carajaula, a Txus García, a Alicia García Núñez. Que hablen las lechuzas con Luna Miguel, con Nuria Mezquita, con Fernando Mansilla, con Gracia Iglesias. Que busquen en los cajones de Daniel García, deLaura Rosal, de Mariona Aupí, de David González. Que escarben en el jardín de Alejandro Simón Partal, deManuel Maciá, de Marta Fernández Portillo, de Uberto Stabile, de Marcus Versus, de Carlos Salem, deMaite Dono, de Jesús Vega y tantos otros.
ahora que llega el final del poema, ahora que tengo que despedirme de ti, Leopoldo María Panero, yo grito esta oración con una sirena ahogada entre mis manos; Padre nuestro, que estás…

ANTERIORES ENTREGAS DE BUENAS TARDES:

1/28/2014

El techo de mi cuarto de baño y la pintura abstracta de Blanca Cuesta. BUENAS TARDES. El Club Express. Antonio García Villarán

El techo de mi cuarto de baño y la pintura abstracta de Blanca Cuesta, conocida como la mujer de Borja Thyssen.
Esta mañana he apreciado unas manchas redondas, entre verduzcas y negras, del tamaño de monedas de céntimo de euro en el techo de mi cuarto de baño. Era un espectáculo digno de admiración. Parecía algo galáctico, un cúmulo de estrellas negras sobre un cielo blanco plata. Se disponían orgánicamente buscando rincones y expandiéndose en la medida que se acercaban a la lámpara. Me he quedado ensimismado viendo cómo la naturaleza era capaz de crear esta maravillosa obra de arte, aprovechando la humedad del vapor producida por cada una de las duchas que he podido disfrutar diariamente, unido al gel de Aloe vera, que sin duda, algo habrá tenido que ver. Envuelto yo en mis pensamientos ha irrumpido una imagen atronadora; un cuadro de Blanca Cuesta, visto en la red a raíz de su primera exposición de pintura abstracta que, según los medios de comunicación, ha sido todo un éxito. Pero ¿qué es el éxito?

Blanca Cuesta, sí, la conocida mujer de Borja Thyssen. Borja Thyssen, sí, el hijo de la Baronesa Thyssen. Que sí, Tita Cervera, la Miss España que se casó con el Barón Thyssen, el del Museo Thyssen Bornemisza de Madrid, el que hace exposiciones con sus fondos y cuesta la entrada general a 17 euros. 17 euros, como las 17 manchitas de humedad de mi cuarto de baño que me tienen embobado.
Según fuentes consultadas en papel y en la red, Blanca Cuesta empezó pintando cuadros del estilo “Disney”, esto es, obras infantiles que ahora decoran las habitaciones de sus pequeños Sacha, Eric y Enzo. Todo un comienzo más que prometedor en este mundo del arte. Pero ahora se ha atrevido con el Abstracto. Toma ya. Del tirón. Sin anestesia. Sin preámbulos. Qué opinarán de esto mis queridos Miguel Pérez Aguilera, Mark Rothko, Luis Feito, Zobel, Luis Gordillo, mi maestro Manuel Álvarez Fijo y tantos otros artistas que han cultivado esta difícil empresa. Yo creo que Blanca Cuesta entró en el mundo de la pintura con el estilo “Disney” para ganarse a su suegra. De todos es sabido que una de sus mejores amigas, la pintora Mercedes Lasarte, es una de sus máximas exponentes. Pero ahora que comprobamos que ha entendido la complejidad de la creación plástica, en un alarde de tesón y trabajo duro, y tras recibir las magistrales clases del artista Pedro Sandoval, con 84 Me Gusta en su página de Facebook (cuyo currículum está plagado de exposiciones y nombres de artistas reconocidos que sin duda acreditan más aún la calidad de la obra de Blanca Cuesta), y animada y apoyada por su inseparable marido Borja Thyssen, se ha atrevido a dar un paso importante en el mundo de la pintura, según dice hola.com; “exponiendo en público una colección llamada ‘Colores’ compuesta por seis lienzos de temática similar pero de diferentes policromías”. Y se escuchan aplausos.

Según el galerista de ScultradeArt, espacio expositivo donde Blanca ha mostrado al mundo sus seis obras, está siendo todo un éxito, ya se han vendido cuatro “telefónicamente”. Los títulos de sus obras no pueden ser más sugerentes; “ Blue”, “Red”, “Black”, “Homenaje a Picasso época azul”, “Homenaje a Picasso época rosa”  y “Orange”. Y sigue diciendo hola.com: “Los precios de los cuadros rondan los 3.000 euros, y aunque a simple vista pudieran parecer precios muy elevados para una debutante, lo cierto es que los marcos artesanos que acompañan a la pintura encarecen también la obra”. Por supuesto sobran las influencias de las que hablan los ilustres críticos. Reminiscencias de Jackson Pollock, de los gestos caligráficos de Cy Twombly, del Expresionismo Abstracto, del Tachismo, del Informalismo, del Action Painting  o de la Abstración Lírica. Kandinski, ven a mí. Sin olvidarnos, claro está de uno de los españoles que impulsó esta nueva tendencia gazpachera donde se unen todos los estilos posibles con el mínimo esfuerzo;  el padre de Jesulín, que aprendió a coger los pinceles en un curso por catálogo y que cuenta en su currículum con varios éxitos expositivos.

¿Que qué opino yo de todo esto? Dos cosas. Primero: que Blanca Cuesta pinta muy bien lo que pinta. Obras donde no existe indagación alguna, donde los colores puros y la simplicidad de sus contenidos nos llevan hacia lo superficial de lo bello. Según las declaraciones de su galerista; “pinte lo que pinte sus cuadros tienen que transmitir alegría”. Y eso es lo que muestran. Alegría sobre un fondo blanco. Mucha pasta (de pintura, se entiende) organizada en mitad del lienzo. Pegotones de pintura como flores abiertas en un día de primavera, tomando el sol en uno de sus yates a la luz “orange” de la paz de Marbella. Y dos: Le he dado con lejía al techo de mi cuarto de baño. He borrado la humedad y ahora parece el cuadro de Malévich “Blanco sobre blanco”. Y respiro feliz.
ANTERIORES ENTREGAS DE BUENAS TARDES:

Translate