7/27/2010

Maestro de maestros, Manuel Álvarez Fijo.


Maestro de maestros, improvisó cada uno de sus días, y enseñó algo más que Arte a aquellos que tuvieron la suerte de encontrarse en su camino. Inolvidable, imprescindible, insuperable.



Esta es la esquela que le dediqué a mi Maestro, Manuel Álvarez Fijo, y que escribí por petición de Laura, su hija, el día 22 de julio de 2010, unas horas después de que se desplomara en una farmacia de su barrio, mientras hablaba con el farmacéutico para pedirle algún medicamento para el dolor que tenía en el costado.
Se fue con 72 años, lleno de nuevos proyectos. Desapareció uno de los ejemplos vivos de lo que yo considero que es un Maestro de Artes Plásticas de verdad, aunando inteligencia y destreza. Porque el Fijo, no sólo cogía el lápiz y dibujaba lo que su cabeza le dictaba, tenía la capacidad de realizar un discurso magistral sobre el dibujo, o sobre los círculos que producían sus bocanadas de humo y del cómo esas elipses se podían conceptuar y convertir en verdaderos movimientos de caderas, para explicar el contraposto de la modelo que tenía delante.

Filósofo, mago, Quijote. Manuel Álvarez Fijo luchaba contra los mediocres gigantes que sustentan los diferentes mundos del Arte y la enseñanza, desde el económico al conceptual mundo de las ideas. Siempre preocupado por su Facultad (eso no lo entendía yo muy bien), y siempre defendiendo la idea de salvarla ante los tiempos que corren, y sobre todo, ante el futuro. Porque ya no se iban a educar a Artistas, decía. Y llevaba razón.
Unos días antes estuve almorzando con él en su casa. Nos tragamos dos botellas de buen vino, y alargamos la charla hasta tarde, arreglando el mundo, como siempre. Aunque estaba algo deprimido, yo lo vi con ganas de salir del atolladero sentimental en el que se veía metido por causas externas. Y recordamos los tiempos en los que yo era profesor colaborador en su asignatura, y charlamos sobre el panorama del Arte Contemporáneo y sus espinas, y en cómo salvar a la Facultad de su desidia.Ahora voy a intentar hacerle un buen homenaje para que su memoria no se olvide. Seguiré escribiendo aquí sobre sus pensamientos, e intentaré publicar lo mejor de sus ideas. Una personalidad así no puede perderse.

11 comentarios:

Domadora de Elefantes dijo...

Sé cuánto apreciabas a Manuel Álvarez Fijo porque me has hablado muchas veces de él. Creo que era la antítesis de ese "maestro" al que dedicaste tu célebre poema, ¿verdad? No me extraña que estés afectado. Menos mal que su pensamiento seguirá vivo mientras haya personas como tú dispuestas a no perderlo. Un beso.

Marga López Morales dijo...

Una pena no haberlo conocido. Las personalidades así nunca se pierden.

Enmudecen para aquellos que no entendieron su peculiaridad más que superficialmente.

Siempre son pocos los que logran deshacer el lenguaje de los genios; siempre pocos, suficientes.

Uno solo basta. Lo masivo apesta.

E.Monje dijo...

haces bien...

E.Monje dijo...

haces bien...

Cangrejo Pistolero dijo...

Si, Gracia, llevas toda la razón.
Marga, hay que hacer algo para que no se pierda su pensamiento. El Fijo no dejó mucho publicado. Sólo publicaba conmigo, en las revistas y fanzines que hacíamos en CREA, y poco más, pero hay mucho escrito. Voy a intentar recuperarlo. Aunque ya me están poniendo peros en la Facultad de Bellas Artes. Cómo no...

JRomeroAbrio dijo...

No me había enterado. Se me ha congelado el mundo... Manolo le dio clase a mi padre en los años 70 en Arquitectura y lo acercaba al autobús en su coche todos los días durante aquél curso. Mi padre siempre me habló de Manuel Álvarez como el mejor profesor que tuvo. Tambíén dirigió la tesis doctoral de mi tía cuando hizo Restauración. Y 30 años después, en 3º de Bellas Artes tuve la inmensa fortuna de disfrutarlo como profesor, de contarle la anécdota de haber sido profesor de dos generaciones de mi familia... Aún recuerdo aquella sonrisa.

Su concepto de las Bellas Artes, del dibujo y de la enseñanza chocó frontalmente con todo lo que me habían enseñado antes. Gracias a todo lo que me enseñó, a todo lo que aprendí de el, y también a sus clases, voy metiendo cabeza poco a poco en este mundo tan complicado. No habría sido posible sin él, porque fue el profesor que me abrió las puertas, los brazos y los ojos.

Qué afortunados somos los que hemos conocido al Maestro de maestros, Manuel Álvarez Fijo.

Antonio, lo siento muchísimo. Ha sido muy duro para mi enterarme de esta gran pérdida. Así que imagino lo que habrá supuesto para tí y para la gente que estaba más cerca de el. Pero diga lo que diga un trozo de mármol o una pequeña urna, Manuel Álvarez Fijo no ha muerto. Se ha repartido en demasiados corazones y por eso es complicado verlo de nuevo.

Bramida dijo...

leí una vez este mensaje en un pequeño cofre de madera tallada :)

"no estamos en noviembre pero las violetas seguirán siempre en el mismo sitio"



---{--{@



un abrazo

Marga López Morales dijo...

Intenta recuperar todo lo que puedas, y pensamos.

pastorkun dijo...

Alguien sabe donde esta la verdad,
Loco por la certeza de tenerla
Vuelca su intención en cada trazo
Amarrando el corazón y la cabeza,
Remueve los encajes del paisaje,
Escucha al rey y a la babucha,
Zzz... duerme llanto con sonrisa.

Futurólogo, filósofo, poeta
Ideólogo, locuaz, metafumeta,
Jovial, extravital, don majareta,
Ojo, palabra, lápiz y paleta.

Inma Otero dijo...

Tres meses después de que haya ocurrido, me he enterado en el autobús.A él le hubiera gustado saber que es ahí donde me han dado la noticia: el sitio donde me sucedían las historias que yo le contaba con ilustraciones cuando me daba clases.

No he podido ir a verlo como tenía previsto y no he podido devolverle todo lo que él me dio; aunque eso no lo podría haber hecho aunque hubiera vivido cien años más.

Tal vez él pensaba que ya no iba a educar artistas, pero yo no pienso igual. Vi entrar en sus clases gente que no tenía nada que decir y que salieron siendo sensibilidad.
Seguramente hizo mucho más de lo que él pensaba.

Su recuerdo no se morirá, por lo menos hasta que muera yo.

silente dijo...

Querido Antonio:
Hay huellas que fosilizan en nuestra memoria y por las que bien vale una vida.

Enhorabuena. Tus palabras vienen de dentro, del centro de la paleta. Una suerte compartir esto contigo, y una suerte que lo hayas vivido.

No podré estar allí, pero como si estuviera...

Un abrazo,

Vicente

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