8/12/2011

¿De qué DEPENDE que una editorial sea INDEPENDIENTE?


Lancé esta pregunta anoche en el muro de Facebook y se creó un debate interesante en pocos minutos. Lo hice porque he escuchado muchas veces a pequeños editores –entendiendo por pequeños aquellos que tenemos pocos títulos en nuestro catálogo- sacar pecho al sumar este adjetivo delante del nombre de su editorial. Parece que esta palabra mágica, INDEPENDIENTE, sirve de escudo para ocultar o minimizar los problemas que tenemos las pequeñas editoriales, o los proyectos que empiezan.

Siendo empírico se podría decir que ninguna editorial es independiente, muy al contrario, depende de muchas cosas y de mucha gente. Y viceversa. Por eso es necesario conseguir armonía entre los elementos que la conforman, si es que se pretende tener éxito. Por ejemplo, la editorial, una vez que elige la obra, depende del autor para su promoción, de la imprenta para que el producto libro salga correctamente, de la distribución para que llegue al mayor número de librerías posible, de los lectores para que la compren, e incluso de la suerte para que todo este puzzle salga bien. Así mismo el autor depende igualmente de la editorial, la imprenta depende de las máquinas, etc. Pero no es este concepto el que nos interesa.

Se suele vincular la independencia a lo económico, pero en este terreno hay muchos matices. Con esto de la crisis muchas editoriales con bastante tiempo de vida han tenido que cerrar. ¿Motivo? Que sus únicos beneficios venían directamente de las subvenciones. En el Festival de Poesía de Valencia, VOCIFERIO, uno de los distribuidores invitados comentó que la editorial más potente de la ciudad estaba a punto de quebrar por esto mismo. Sus únicos beneficios, una vez restado el dinero completo de producción, era el que les venían de las distintas subvenciones.

Con esto no estoy diciendo que las editoriales que consigan subvenciones sean NO INDEPENDIENTES, ni mucho menos. Las subvenciones suelen ser de varios tipos. Algunas consisten en la compra de ejemplares y otras en el pago de parte de la producción del libro. Y esto no influye, o no debe influir, en lo que se publica. Incluso ocurre que la mayoría de las veces se dan subvenciones a libros ya publicados, con lo que la independencia queda intacta.

Renglón aparte merecen las editoriales que se dedican a cobrar cifras astronómicas a los autores por publicar. Para mi estas no deberían de llamarse editoriales, son otra cosa. No hay un solo testimonio de un autor que hable bien de estas empresas. Lo malo es que se siguen alimentando gracias a las ganas de los autores por ver su libro publicado en papel. No sería mala idea hacer públicos los nombres de estas ¿editoriales? para que no sigan engañando a más a la gente.

Como posible solución a este atropello propongo la autoedición, que al fin y al cabo es lo mismo. Incluso aseguraría una mejor distribución y promoción que las que hacen estas editoriales.

Y volviendo al tema de la independencia, estas editoriales dependen del dinero de sus autores. No tienen criterio editorial. Perdón, si que lo tienen, y es que el autor pueda pagar la cifra.

Tampoco creo que las editoriales más asentadas en nuestro país, como pueden ser Hiperión, Visor o DVD sean NO INDEPENDIENTES. Creo que editan lo que realmente les apetece, e intentan hacerlo lo mejor posible. ¿Qué lector de poesía no tiene algún libro de estos sellos? Pero si les encuentro una grieta cuando de editar premios se trata. ¿Realmente editan los premios porque les gusta, o porque les dan mucho dinero por hacerlo? De cualquier forma, eso no es independencia, ya que están supeditados al gusto o a los intereses de un jurado. También conozco casos de piratas que publican el premio que sea en su editorial únicamente por dinero.

Finalmente creo que independientes son casi todas las editoriales serias, que siguen un criterio editorial basado en líneas editoriales claras y que no están dispuestas a cambiarlo por ganar 4 duros más. Termino con la parábola inventada para la ocasión del plato de caviar;

- “¿Qué pasa si a un plato de caviar le ponemos una pizquita de mierda y lo removemos?

- Que sabe a mierda.

- ¿Y que ocurre si a un plato de mierda le ponemos una pizquita de caviar y lo removemos?

- Que sabe a mierda.

Pd: personalmente, a mi no me gusta el caviar, pero socialmente está considerado un manjar, por eso lo pongo.

Pd2: Gracias a José Antonio Santos Guede, María Karmo, Rai Carpena, Juan Carlos Vicente, Yo La Reina Roja, Los Libreros Recomiendan y a todos los que habéis participado en el debate Facebukero.

Pd3: Foto 1; Manuel Maciá afamado performer, interpretando a un editor inedendiente en una comilona.

Foto 2: Siracusa Indigesta interpretando a una librera en la Feria del Libro de Sevilla 2011.

6 comentarios:

malone dijo...

de acuerdo en todo, pero aveces, supongo que las menos, una "editorial" que cobra al autor por publicar es una forma más barata que la autoedición, donde se encargan de todo, excepto de escribir y promocionar el libro, por un precio asequible, fácil de, al menos, recuperar lo invertido.

también puede ser que no es fácil buscar imprentas, no todos sabemos maquetar y estas "editoriales" te lo facilitan. por ejemplo, mi experiencia con Bohodón es buena, en ningún momento me engañaron o prometieron cosas que no han cumplido, y el precio era, creo, que justo a lo ofrecido.

un saludo, interesante entrada

conductoredenubes2 dijo...

Me alegra saber que hay una buena experiencia con esta manera de publicar, pero ¿No crees que lo que hacen es dar un servicio editorial en vez de crear la ilusión de que publicas en una editorial?

malone dijo...

obviamente, Antonio,pero a los malos poetas no nos queda otra si queremos publicar en papel, llámalo ego si quieres, no andarás desencaminado

Antonio Huerta dijo...

Antonio, tocayo, no estoy muy de acuerdo con tus palabras o tu forma de visualizar la independencia de las editoriales. Para mí, una editorial que recibe subvenciones y que su labor editorial depende de ellas (las hay que viven gracias a las mismas), no es independiente. Con esto, no digo que las editoriales independientes sean mejor o peor, ya que nuestro objetivo es el mismo, divulgar la poesía o lo que sea que publique la editorial. Con esto quiero decir que no me parece justo, que se metan en un mismo saco a las humildes con las que he nombrado antes, más que nada porque no tenemos los mismos recursos para hacer la misma labor, pero aún así se saca adelante.

Mi editorial, Editorial Origami. Depende de una única fuente de ingresos. Un sueldo mileurista, y aún así, con muchísimo esfuerzo conseguimos publicar a poetas. No tomes a mal mis palabras, es mi forma de verlo.

Periquilla Los Palotes dijo...

Una editorial independiente debería caracterizarse por depender de sus propios medios, los internos (sean humanos o económicos). Los proyectos que dependen exclusivamente de factores – especialmente económicos - externos para garantizar su supervivencia, chungo. Soy - ilusa de mí - de las que creen que lo básico es las ganas de trabajar y rodearse de gente que mantenga la ilusión (porque como suele ocurrir, el entusiasmo es inicial, luego te quedas solo y cargando con todo el percal). El dinero es necesario, innegable, pero no se puede recurrir en exceso a la ayuda pública, más que nada porque, si hay cambio político adverso o situación de crisis, lo primero que va a sufrir recortes es la cultura. DEPENDER DE SÍ MISMA PARA SER AUTÓNOMA. Creo que es la clave.

Temo que la etiqueta de “independiente” se convierta en una moda y que se le atribuya a cualquier proyecto para ir en plan “alternativo”, para convencer al público de que es algo distinto y novedoso cuando, realmente, no es así.

Ana Patricia (directora de Groenlandia)

Cangrejo Pistolero dijo...

Saludos Tocayo,
creo que estamos hablando de lo mismo. Las subvenciones, como explico en el artículo, las hay de muchas clases, y también hay editoriales que SÓLO viven de las subvenciones. Estas para mi no son independientes.
Por otro lado, los modelos editoriales son infinitos. Hay editoriales incluso que sólo publican si se les da la subvención, para después quedarse con la pasta y engañar a los autores y a los que les han concedido la ayuda.
Pero creo que el tema que trato en mi artículo es otro.

Un saludo y felicidades por tu proyecto editorial!

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